Una encuesta del Alto Consejo de la Generalitat refleja el
tipo de cooperación entre unos y otras.
¿Por qué no se dan más y mejores relaciones entre las universidades
y el sector empresarial en materia de innovación? El estudio incluido
en el Informe 2002 del Alto Consejo Consultivo de la Generalitat
para I+D, a partir de una encuesta realizada entre unos 1.300
miembros de una y otra comunidad, proporciona algunas pistas al
respecto y permite establecer, como señala el informe, "un campo
de juego común en el que las potencialidades de ambas comunidades
encuentren una fundada esperanza de éxito".
Entre las eventuales razones que dificultan la colaboración,
unos y otros coinciden al poner de relieve en sus respuestas el
desconocimiento de "la investigación que se lleva a cabo en las
universidades", así como "la falta de recursos financieros para
realizar actividades de I+D e innovación". También consideran
ambos como obstáculos a la colaboración mutua "el escaso interés"
de las empresas por la investigación universitaria y, en diferente
medida, el insuficiente "apoyo institucional existente" para que
los académicos puedan abordar la cooperación.
Por su parte, los investigadores universitarios ven "falta de
interés" por su trabajo en las empresas, mientras que éstas consideran
que a aquéllos les falta "experiencia práctica". Hay por otra
parte, percepciones diferentes según se trate de pequeñas o grandes
empresas. Las primeras, no se sienten suficientemente capacitadas
"para asimilar los resultados" de la investigación. Las grandes,
en cambio, señalan "la poca rapidez de los grupos académicos"
para lograr esos mismos resultados.
¿Cómo esperan, por otro lado, ambas partes que la Administración
favorezca las relaciones de empresas y universidad en materia
de investigación y desarrollo? El estudio del Alto Consejo Consultivo
concluye, a partir de las opiniones vertidas en las encuestas,
que "se considera prioritario aumentar los recursos que la Administración
dedica a las actividades de I+D y que este aumento debe incidir
directamente en las actividades de los autores", de manera que
esos recursos no puedan desviarse a otros usos. Las opciones de
apoyo preferidas son el estímulo directo a la I+D conjunta, las
desgravaciones a través de las empresas, así como el incremento
de los recursos para I+D de las empresas o de los grupos de investigación
universitarios.
La encuesta muestra también las preferencias de académicos y
empresarios respecto a aquellas actividades en que pueden colaborar.
Los universitarios optan en primer lugar por las actividades de
I+D, ya sea en investigación conjunta o contratada, opciones que
no están entre las favoritas de las empresas. Éstas, mayoritariamente,
tienen en más alta estima las relaciones de apoyo y asesoramiento
tecnológico y, en segundo lugar, la formación bajo demanda empresarial,
seguida de las prácticas en empresas y los contactos informales.
Las actividades de I+D ocupan las siguientes posiciones.
Una inmensa mayoría de los universitarios encuestados dicen
realizar actividades de I+D y, en general, querrían dedicarse
a ellas un 50% más de lo que se dedican en la actualidad. ¿Qué
les impide hacerlo? A tenor de las respuestas obtenidas, la docencia
y, sobre todo, las tareas administrativas y de gestión. El estudio
refleja, asímismo, que los presupuestos anuales de I+D de los
grupos que investigan en el seno de los departamentos, es decir,
la mayoría, no supera los 30.000 euros y que la "escasa financiación",
mayoritariamente pùblica, está directamente relacionada con su
tamaño: la plantilla del grupo típico está formada por tres investigadores,
"lo que influye en el tipo de I+D realizada", básica y aplicada
la mayor parte del tiempo. Como era de esperar, los grupos de
ingeniería y tecnología son los más favorables a las actividades
de desarrollo tecnológico, en tanto que tienden a "huir" de ellas
los de ciencias exactas, naturales, sociales y humanidades.
El informe detecta un cambio generacional en el profesorado
valenciano. Como dato significativo, se indica que un 60 % de
los titulares de escuela universitaria y ayudantes están por debajo
de los 40 años.
Baja cooperación
La encuesta del Alto Consejo detecta una notable diferencia entre
la actitud favorable de los académicos hacia la colaboración entre
universidades y empresas y la acción efectiva en esta dirección,
ya que más del 70% de los investigadores colabora "poco o nada"
con éstas. Y aunque la mitad de los académicos dice cooperar en
alguna medida con empresas, el estudio pone de relieve que "pocas
son las empresas que mantienen tales acuerdos con las universidades
y centros públicos de investigación". Si sirve de consuelo, las
empresas valencianas todavía cooperan menos entre sí.
En cuanto a las empresas encuestadas, un 30% dice llevar a cabo
actividades de I+D, aunque el informe puntualiza que "los responsables
de las empresas consideran los términos de I+D e innovación como
equivalentes". En subsectores como el cerámico, por ejemplo, de
alto peso específico en la Comunidad Valenciana, "el porcentaje
de empresas innovadoras ronda el 50%". El tamaño de las empresas
y el nivel educativo del personal directivo son considerados como
factores relevantes a la hora de realizar este tipo de actividades.
En la mitad de las empresas que destinan recursos a la I+D, tienen
un presupuesto anual a este efecto inferior a los 30.000 euros.
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