A continuación se exponen las conclusiones de un estudio realizado
por COTEC, tras analizar las habilidades en la gestión de la
tecnología y la innovación en veinte empresas españolas.
A la hora de decidir la incorporación o no de tecnología
del exterior, el sentimiento mayoritario sigue siendo partidario de
desarrollar internamente aquello que se considera una competencia clave
para el negocio, donde la confidencialidad y el secreto marcan la pauta
que se ha de seguir. Aunque hay una tendencia hacia la diversificación
de las fuentes de tecnología, mediante la colaboración
con terceros en aspectos clave del negocio.
Un 25% de las empresas del estudio son conscientes de las ventajas que
les puede reportar el trabajo en colaboración y están
dispuestas a llevarlo a cabo. Generalmente, los objetivos de las colaboraciones
están vinculados a la necesidad de completar recursos.
Dentro del ciclo de la innovación tecnológica, se observa
cómo las empresas tienden a colaborar de forma diferente a lo
largo del mismo. Es más habitual en las primeras etapas colaborar
con suministradores puramente tecnológicos, como la universidad
y los centros tecnológicos.

En las etapas más próximas al mercado, como pueden ser
las correspondientes al desarrollo de productos o la mejora de procesos
productivos, la colaboración con empresas del grupo es lo habitual.
La colaboración con competidores es prácticamente nula.
Se observó que casi todas las empresas mantienen colaboración
continuada con la Universidad. Es habitual la colaboración entre
clientes y suministradores, normalmente centrada en el proceso de desarrollo
del producto.
Las empresas analizadas tienen una red de colaboradores más o
menos tupida con una gran variedad de organizaciones, con las que se
persiguen objetivos diferentes. Sin embargo, también conviene
resaltar la existencia de un número significativo de empresas
que han realizado algún tipo de colaboración de carácter
más estratégico, ya sea por razones de liderazgo, de flexibilidad,
de mercado, de complementariedad tecnológica, etc.
En cuanto a la gestión de la colaboración, del estudio
se desprende que la mayor parte de las empresas carecen de una política
clara de maximización de los beneficios de las colaboraciones
tecnológicas. Sin embargo, existen algunos ejemplos de lo contrario.
En relación al método de identificación de los
socios tecnológicos, la mayor parte de las empresas confía
en métodos ad hoc, basados en el conocimiento personal de la
oferta y en la existencia de contactos de interés por parte de
los técnicos y directivos.